domingo, 7 de febrero de 2021

TABÛ

 Mi padre juega a los naipes

 fuma marihuana 

Mientras leo el apocalipsis.





Bernarda Gómez

 ¿ Puedo aspirar a la plenitud en la necesidad del placer?

Siento miedo a tu voz negativa,

a tus palabras ilusorias que deprimen, a lo enfermizo de la existencia. 

Esperó la pregunta, los labios y tu boca. Comparo el vuelo del ave en los senderos de la tranquilidad.

Respuesta encontrada en la utopía, 

en los ramajes eróticos.

 Alma incógnita en la respuesta del amanecer.

Un cuerpo tensionado en el pensamiento de una vida,

 días imperfectos por el hombre.

Abril 9 de 1984.



La estepa

 Es abril y el silencio desboca tristeza 

y se lleva la nostalgia de infinitos domingos.

Las antiguas raíces se pudren y retoñan en la sonrisa del hombre andante.

 Ha cesado la lluvia; una vez más, 

la violencia rompe la conciencia. 

Se enmudece el canto del meriño

 en la estepa de los miedos.

Incorruptible

 ¿Que haces en la terraza de tus sueños desnuda en los lamentos de la noche?

Piel excitante en el olvido del sacrificio.

Frente a los ojos de los amantes copulan en las estrellas fantásticas.

Amores sin sin fin en tu boca de niña. Yo en lejanos viajes maldigo la divinidad con el vino de la adicción. 

 En el camino del sano juicio pródigo mi flaqueza de amores furtivos. 

Este inventario en la multiplicidad de los defectos claman mi derrota en el silencio.  

Mientras los olores de rosas innatas, deja cantar el canario de tu infancia. 

 Hoy vuelvo a luchar con la distancia allí cerquita de la inocencia. 


domingo, 31 de enero de 2021

Hacia oxford

 

Tu pubis lo miro en la ceiba hacia Oxford.

Bajo por los senderos ahí los manantiales recorren la loma de piedra se precipitan

 por los cauces del zapote de la estación del tren del lago. y las grandes vegetaciones de árboles chocan los pajarillos en sus ramas caen enloquecidos cantando raros sonidos de ultratumbas de mujeres de tetas

Fracturada por el coito. Bajo y subo luego bajo y subo hacia Tara otra encantadora estación de charcos de lluvias sombrías y mi alma mastica el cascajo de implacables juegos perímetros de violentos egoísmos.

 Más   allá al frente el monte Sión, y más allá la ciudad histórica,  la  curva el Curubito los ojos azules de las ramas de colibrí, los grandes ojos

 negros de la parte humana, marca la puerta a la fantasía de octogenarios acontecimientos , un llanto súbito da congoja en el estomago; pasos hacia la ciudad Oxford, el país checo, la finita Asia dominada por la China de campesinos donde esta la estación de la quinta avenida de los jerogrificos de vino y borracheras desnuda por el sol.

No te cubras los ojos siempre de rodillas amaras el génesis el poema de la parada del autobús, no llores en este colchon

de orín.  Te escucho la perorata de los cuchillos de la mafia, bajo el espejo de miles de caras.

Para que el arrepentimiento  vuelve  al espejo te ves hermosa allí el árbol de ceiba la luz artificial de los electricistas

cilindrados de erotismos no te parálisis sigue con el corte de energía ya llegan los policía la nueva fiesta del vecino

no te cubras el rosro deja  que tu padre falsifique su biblia (éxodo, capitulo 1, versículo 1), parado el pechón de Bilbao y su cantaleta del matrimonio. Bueno estamos llegando a la estación del tren cuyos recuerdos deja por los tabacos de tu marido la infidelidad del tiempo. Castido vestido cubre tu piel de tierra .  Déjate llevar por los poemas de las colinas que crezca y la huida del pacto,  la popa y desmonta sus alas hacia Oxford.  

Vence tu lengua la palpita creencia la luna del vientre el ermitaño juego de  inmanejable existencia el camino otra vez

hacia  la virgencita. Deja un rezo y subo trotando por los andenes , gentes de tapabocas de la muerte y la resurrección.

 .

 

 

 

 

 

EL AMOR

 Todo brilla en tu aposento. 

Eso que te hace extinguible en una cama fusionada para el coito y la ternura.

Ahora te baja por la cuerda floja.

 Mientras regresa en el vacío del infierno. 

Indolente maulla cómo gata, moribundo espíritu del cielo y trece gritos cósmicos en la certeza del aliento eterno.

 Todavía queda la pronta despedida en  el terminal la prostitución ronda en los moteles.

En un beso en tu pubis. Un valle de voluntades reciprocas en tu boca.

 Manantial de los inviernos que se posan en las caderas aquella caricia cumbre del orgasmo.

Invernal amor,

infringe en el pecado  la vespertina señal imperativa de la  piel  de los montes citadinos.

El viajero vence los obstáculos de la conciencia. Va por ahí implosiva miel.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

ME CUESTA ESCRIBIR

 Ya no se que hacer.

Aquí estoy con un libro de un poeta muerto.
Creo que murió de cáncer,
lo enterraron ayer en su pueblo con bongoes..
Esta mañana me levanté
dispuesto a hacerte una poesía.
La línea primera somos pequeños
en este universo de contradicciones.
Te ubico con estos pasos rotos,
más un cepillo y un tubo dentífrico.
Una urbe de dos horas.
Una selva para un transeúnte flemático.
Y otra que sueña con las estrellas de Orión.