Cada día los miedos invaden mi espíritu. Invoco las leyes divinas, los pecados capitales. Al
conversar con los maestros y pedirle a Dios , por la eliminación de los
defectos que son trampas emocionales para mi cuerpo. Las creencias al escuchar
la voz religiosa del nuevo paraíso.
Convencido de la vileza existencial , navego por las lecturas romanas del Cesar
Adriano y sus viajes a Asia menor, la
conquista de Palestina , su homosexualismo y la pugna por la gesta del poder , la
muerte a cuchilladas de sus más íntimos
amigos, allí comprendí la flaqueza de la
historia.
En los besos del placer esta la mujer , diosa de todos los
rituales étnicos. Bendita belleza ,
confundes los sentimientos son parte del
infierno y del cielo. Para que irritarse por los festines
críticos de la poesía, ella enseña los mecanismos rítmicos de la existencia y los miles de laberintos por descubrir en sus lecturas. No soy filantrópico amo a
unos pocos y soy indiferente a muchos y desprecio la hipocresía pero la acepto.
Mi única obsesión es respirar.
El inventario de mi vida se la debo a los fracasos, no a los éxitos , por tal razón es desnuda , sin harapos . Soy aficionado a la poesía
y el fútbol, idolatro a ese balconcillo que rueda
en el éxtasis de sus más finos extremos. He querido violentar mi corazón, es imposible.
No resisto a los racistas por eso converso con mi gato.
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