El perro y el gato son mis compañeros, cuando llego en las madrugadas, mi perro con sus patas, quiere derrumbar la puerta del patio; solo lo acaricio y lo contento. Con un pedazo de pan, el gato observa los movimientos y brinca de un lado a otro y esas cosas llenan mi alma de regocijo. Doy gracias a la vida por tenerlos cerca de mis emociones: volátil, maniática e insegura; ahí se establece una comunicación sin raciocinio, inversa a la razón y soy feliz.
Es sólo la constancia de una poética franca y anécdotica de experiencia existencial. Marca la vida de la poesía y su creador, van de la mano en este mundo de observación permanente que fluye en el parir de un poema. Con el esfuerzo del dolor y el sufrimiento de la palabra. El poetastro te invita a su mundo poético de magia e inspiración.
viernes, 8 de marzo de 2019
Raciocinio
El perro y el gato son mis compañeros, cuando llego en las madrugadas, mi perro con sus patas, quiere derrumbar la puerta del patio; solo lo acaricio y lo contento. Con un pedazo de pan, el gato observa los movimientos y brinca de un lado a otro y esas cosas llenan mi alma de regocijo. Doy gracias a la vida por tenerlos cerca de mis emociones: volátil, maniática e insegura; ahí se establece una comunicación sin raciocinio, inversa a la razón y soy feliz.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario